En una temporada donde la cocina ligera, estética y de producto manda, hay recetas que destacan por su sencillez bien ejecutada. El carpaccio de pera se ha convertido en uno de esos platos que combinan tendencia, rapidez y sofisticación en un solo gesto.

La chef Coque Fariña lo tiene claro: menos es más, siempre que el equilibrio sea perfecto. Su versión de este entrante juega con contrastes precisos dulce, salado, crujiente y fresco para lograr un resultado que no solo entra por los ojos, sino que conquista en cada bocado.

Una receta pensada para quienes buscan sorprender sin complicarse, con ingredientes accesibles y una presentación digna de restaurante.


Ingredientes (para 2-3 personas)

  • 2 peras (variedad Conferencia o Anjou), maduras pero firmes
  • 50 g de lascas de parmesano
    (opción más intensa: gorgonzola o roquefort desmenuzado)
  • Un puñado de rúcula fresca o mezcla de hojas verdes
  • 30 g de frutos secos (nueces, avellanas o pistachos)

Para la vinagreta:

  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de vinagre de Módena o miel
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • (Opcional) unas gotas de zumo de limón

Paso a paso: el arte de lo simple

La base de este plato está en el corte. Las peras deben laminarse muy finas, casi transparentes, utilizando una mandolina o un cuchillo bien afilado. La piel, si es fina, se mantiene: aporta carácter visual y textura.

Para preservar su color, basta con un toque de limón. A partir de ahí, comienza el juego visual: las láminas se disponen en un plato amplio, superpuestas en forma de abanico o espiral, creando una base delicada y elegante.

En el centro, la rúcula aporta frescura y un ligero amargor que equilibra la dulzura de la fruta. Sobre ella, el queso elegido desde la suavidad del parmesano hasta la intensidad del gorgonzola y los frutos secos, previamente tostados, que introducen el contraste crujiente.

La vinagreta se emulsiona en el último momento y se añade justo antes de servir. Es ese gesto final el que unifica el plato sin restarle protagonismo a cada ingrediente.


El gesto final que marca la diferencia

Para elevar la receta, Coque Fariña recomienda un detalle sutil pero decisivo: añadir ralladura de lima o de naranja justo antes de llevar el plato a la mesa.

Un toque aromático que aporta frescura, complejidad y un acabado contemporáneo.


Un plato de tendencia

Ligero, vistoso y lleno de matices, este carpaccio refleja hacia dónde evoluciona la gastronomía actual: recetas rápidas, saludables, con estética cuidada y protagonismo del producto.

Una propuesta que funciona tanto en una mesa informal como en una ocasión especial y que, sin duda, tiene todo para triunfar también fuera de la cocina: en redes, en portadas y en cualquier menú con personalidad.

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