En muchas casas, el Día de la Madre no se mide en regalos, sino en momentos. En ese olor que sale de la cocina, en la mesa que se llena poco a poco y en ese primer bocado que lo dice todo sin palabras.
Para esta fecha tan especial, la propuesta llega con alma gallega y sabor a hogar: una caldeirada de pulpo “a mi manera”, inspirada en la cocina de la chef Coque Fariña. Un plato sencillo en ingredientes, pero profundo en emoción.

Ingredientes (para compartir en familia)
- 2 o 3 patas de pulpo cocidas
- Patatas (cantidad al gusto)
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 pimiento rojo
- 2 tomates maduros
- 1 cucharada de carne de pimiento choricero
- ½ vaso de vino blanco
- 1 vaso de agua
- 2 hojas de laurel
- Pimentón dulce y picante (al gusto)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- Pan de gambas (para acompañar)
- Aceite para freír
- Perejil fresco picado (opcional)
Paso a paso (una receta que se cocina con cariño)

1. El inicio: el sofrito que despierta el sabor
Picamos finamente la cebolla, los ajos y el pimiento rojo. En una cazuela con aceite de oliva virgen extra, dejamos que las verduras se cocinen lentamente hasta quedar bien pochadas. Añadimos el tomate rallado y cocinamos hasta lograr una base jugosa y aromática.
2. El corazón del guiso
Incorporamos la carne de pimiento choricero, el laurel y el pimentón dulce y picante. Removemos con rapidez y añadimos el vino blanco. Dejamos que el alcohol se evapore mientras el guiso comienza a tomar carácter.
3. El punto perfecto
Sumamos las patatas “chascadas” y el vaso de agua. Salpimentamos y dejamos cocinar a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas, absorbiendo todo el sabor del conjunto.
4. El momento clave: el pulpo
Añadimos el pulpo cortado en rodajas cuando las patatas estén en su punto. Solo unos minutos bastan para que se integre sin perder su textura suave.
5. El toque crujiente
Freímos el pan de gambas en abundante aceite caliente hasta que esté dorado e inflado.
6. Presentación: el detalle que emociona
Servimos la caldeirada bien caliente, con perejil fresco por encima y acompañada del pan de gambas. Un plato listo para compartir y recordar.
Mucho más que una receta
Este plato no solo alimenta: reúne. Es perfecto para sentarse sin prisa, para brindar, para mirar a los ojos y decir “gracias” sin necesidad de grandes discursos.
En este Día de la Madre, la cocina vuelve a ser el lugar donde todo empieza. Porque hay sabores que no se olvidan y este es uno de ellos.






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