Hay carreteras que simplemente se recorren y otras que cuentan la historia de un lugar.
La N-640, a su paso por Caldas de Reis, es una de ellas. Cada día soporta el ritmo de vecinos, peregrinos y viajeros que cruzan el municipio. Ahora, tras meses en los que el invierno dejó su huella en el firme, esta vía inicia una nueva etapa.
Desde este lunes han comenzado los trabajos de mejora del pavimento en un tramo de cerca de nueve kilómetros dentro del término municipal. Las primeras actuaciones se están desarrollando en la zona de San Andrés, marcando el inicio de una intervención largamente demandada por el Concello.
El alcalde, Jacobo Pérez Gulín, no oculta la relevancia de esta actuación. Según explica, se trata de una mejora necesaria tras el deterioro acumulado por las condiciones meteorológicas de los últimos meses. El regidor también ha querido destacar la implicación de la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, clave para que el proyecto se haga realidad.
Pero la obra no solo se quedará en la periferia. El casco urbano también será escenario de estos trabajos, lo que obligará a adoptar medidas especiales. Habrá restricciones de estacionamiento y ajustes en la circulación, especialmente en el centro de la localidad. Para minimizar el impacto en el día a día de los vecinos, las labores en esta zona se realizarán en horario nocturno, entre las 22:00 y las 8:00 horas.
“Agradecemos la comprensión y la paciencia de la ciudadanía”, ha señalado el alcalde, consciente de que toda transformación implica incomodidades temporales, pero también mejoras duraderas.
La intervención cuenta con una inversión que supera los 2,2 millones de euros y se prolongará durante aproximadamente diez meses. A lo largo de este tiempo, se actuará prácticamente en todo el tramo de la N-640 que atraviesa el municipio, renovando un firme que presentaba deficiencias en varios puntos.
Detrás de esta obra hay también una apuesta por la sostenibilidad. Los trabajos se enmarcan dentro del programa de Pavimentos Asfálticos Eficientes (EFAPAVES), impulsado por el Ministerio de Transportes. Este plan prioriza el uso de materiales más respetuosos con el medio ambiente y forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado con fondos europeos.
El calendario tampoco es casual. El inicio de las obras se ha programado tras la Semana Santa, evitando así uno de los periodos de mayor tráfico en la zona, especialmente por el paso constante de peregrinos del Camino de Santiago.
Con cada capa de asfalto que se renueve, no solo se mejorará la seguridad y la comodidad de la conducción. También se reforzará una arteria clave para la vida diaria de Caldas de Reis, conectando barrios, facilitando el tránsito y acompañando el crecimiento del municipio.
Porque, al final, una carretera en buen estado no solo une puntos en el mapa, une historias, trayectos y el pulso cotidiano de toda una comunidad.





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