En el corazón de Europa, lejos de casa, un joven deportista gallego volvió a escribir una página de orgullo para su ciudad.

Roi Fraga lo ha vuelto a hacer.

El taekwondista del Club Número Phi, natural de Caldas de Reis, se proclamó campeón del Open Internacional de Bélgica, celebrado en Lommel, tras una actuación que combinó talento, carácter y una madurez impropia de su edad.

En la categoría junior -73 kg, Fraga no solo ganó: dominó. Cinco combates de altísimo nivel le separaban del oro, y los superó con una determinación que fue creciendo asalto tras asalto. La final fue el reflejo de todo ese camino: un espectacular KO frente al representante alemán selló una victoria incontestable.

Pero el triunfo no empezó en la final. Uno de los momentos clave llegó en la segunda ronda, cuando el deportista gallego se midió al primer cabeza de serie, el competidor de Turquía. Fue un combate exigente, intenso, de esos que marcan el rumbo de un campeonato. Y Fraga respondió con temple, inteligencia y una ambición que ya apunta a lo más alto.

A medida que avanzaba el torneo, su evolución era evidente. Más seguro, más preciso, más fuerte mentalmente. Supo remontar marcadores adversos, mantener la calma en los momentos críticos y demostrar que, más allá del talento, su mayor fortaleza es la capacidad de competir bajo presión.

“Al principio me costó entrar en competición, pero poco a poco me fui encontrando mejor. Hubo momentos difíciles, pero supe mantener la calma y darle la vuelta”, explicaba el propio Fraga tras su victoria.

Este oro internacional no es solo una medalla más. Es una declaración de intenciones. Forma parte de un proceso, de una preparación meticulosa con la mirada puesta en el Campeonato del Mundo Junior que se celebrará en abril en Tashkent.

Desde el Club Número Phi valoran el resultado como un paso firme en ese camino:

“Queríamos medirnos con rivales de alto nivel, ganar experiencia y ver dónde estamos. Este resultado nos confirma que vamos en la dirección correcta, aunque todavía queda trabajo por delante.”

Pero más allá de los resultados, hay algo que no se mide en medallas.

Cada combate de Roi Fraga lleva consigo el peso de una historia, de sacrificios silenciosos, de entrenamientos constantes y también de un orgullo que traspasa lo deportivo.

Porque cuando Roi sube al tatami, no solo representa a su club o a su federación. Representa a Caldas. Representa a su gente. Y, sobre todo, lleva consigo la mirada emocionada de una madre que ve cómo su hijo conquista el mundo paso a paso.

En Bélgica, entre aplausos y adrenalina, Roi Fraga no solo ganó un campeonato.

Ganó algo más profundo: la certeza de que su nombre ya empieza a resonar más allá de las fronteras.

Y esto, sin duda, es solo el comienzo.

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