En la cocina de Coque Fariña no se tira nada. Cada ingrediente tiene una segunda oportunidad, cada resto puede convertirse en protagonista y cada receta cuenta una historia. Su propuesta para el Concurso de Tapas de Caldas de Reis es una declaración de principios: una quiché de grelos y aprovechamiento que combina tradición gallega, técnica clásica y creatividad consciente.
“La cocina de verdad empieza cuando aprendemos a mirar lo que ya tenemos”, explica la chef. Y sobre esa filosofía construye una receta que une grelos —producto emblemático de Galicia— con restos de embutidos, carnes y quesos, transformándolos en un plato elegante y versátil.

A continuación, el paso a paso completo.
Paso 1: La base perfecta — masa quebrada casera
Para Coque Fariña, la diferencia entre una buena quiché y una extraordinaria comienza en la masa.
Ingredientes (molde de 24-26 cm)
250 g de harina de trigo 125 g de mantequilla fría cortada en cubitos 1 huevo 1 pizca de sal 2 cucharadas de agua fría (solo si es necesario)
Elaboración
En un bol amplio, mezclar la harina con la sal. Añadir la mantequilla fría y trabajarla con la punta de los dedos hasta conseguir una textura arenosa, similar a migas gruesas. Consejo de la chef: “No hay que amasar. Si desarrollamos el gluten, la masa perderá su carácter quebradizo.” Incorporar el huevo y mezclar hasta que la masa se una. Si queda seca, añadir una o dos cucharadas de agua fría. Formar una bola, envolver en film y dejar reposar en la nevera durante 30 minutos.
El reposo permite que la mantequilla se enfríe de nuevo y que la masa gane estructura sin volverse elástica.
Paso 2: Preparar el molde y prehornear
Una vez reposada:
Estirar la masa con rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada. Forrar el molde circular presionando bien los bordes. Pinchar el fondo con un tenedor para evitar que suba. Colocar papel de horno encima y añadir peso (garbanzos o piedras de hornear). Hornear a 180°C hasta que esté ligeramente dorada. Retirar el peso y reservar.
Esta precocción evita que la base quede húmeda cuando se incorpore el relleno.
Paso 3: El relleno — identidad gallega y cocina circular
Ingredientes
1 manojo de grelos 1 cebolla 1 pimiento Salchichas o restos de pollo, chorizo o jamón 3 huevos 200 ml de nata para cocinar Restos de quesos para rallar Aceite de oliva Sal y pimienta
El tratamiento de los grelos
Los grelos, con su carácter ligeramente amargo, son el alma gallega de esta receta.
Escaldarlos brevemente en agua hirviendo para suavizar el amargor. Escurrirlos muy bien. “El agua es el enemigo de la textura en una quiché”, advierte la chef.
Paso 4: El sofrito — la base del sabor
En una sartén con aceite de oliva, rehogar la cebolla y el pimiento picados finamente. Añadir las salchichas o los restos de carne troceados. Incorporar los grelos bien escurridos. Salpimentar al gusto y cocinar unos minutos hasta que los sabores se integren.
El sofrito debe quedar jugoso pero no acuoso.

Paso 5: La mezcla cremosa
En un bol aparte:
Batir los huevos. Incorporar la nata. Añadir el sofrito aún templado y mezclar bien.
Verter esta mezcla sobre la base precocinada.
Cubrir generosamente con los restos de quesos rallados o troceados. “Aquí está la magia del aprovechamiento: mezclar pequeños trozos distintos aporta profundidad y matices”, explica Coque Fariña.
Paso 6: El horneado final
Hornear a 180°C hasta que:
El huevo esté completamente cuajado. El queso esté dorado y gratinado. La superficie tenga un tono ligeramente tostado.
El resultado es una quiché firme por fuera, cremosa por dentro y llena de contrastes.
Una receta versátil y sostenible
La quiché de grelos de Coque Fariña puede servirse caliente o fría. Es ideal para compartir, para llevar en táper o para presentar en formato tapa, como en el Concurso de Caldas de Reis.
Más allá de su sabor, esta propuesta encierra un mensaje claro: la gastronomía local puede ser innovadora sin perder raíces, y la cocina de aprovechamiento no es una moda, sino una actitud.
En cada porción conviven tradición gallega, técnica francesa y conciencia contemporánea. Y en ese equilibrio está, quizás, la clave de su éxito.







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