Por la chef de cocina Coque Fariña
Cuando el frío y la lluvia se instalan, pocos platos resultan tan reconfortantes como uno de cuchara. El caldo verde, uno de los grandes clásicos de la cocina portuguesa, es sencillo, humilde y profundamente reparador. Esta versión casera apuesta por ingredientes básicos, una elaboración sin complicaciones y un resultado cremoso que invita a quedarse en casa. Un plato que, literalmente, reinicia el cuerpo.
Ingredientes (4 personas)
4 patatas medianas 1 cebolla mediana 1 repollo (También se puede sustituir por kale, berzas o grelos) 1 chorizo de buena calidad (O chorizo vegetal para una versión vegana) Aceite de oliva virgen extra Sal Agua

Elaboración paso a paso
Preparar la base
Pela las patatas y la cebolla. Córtalas en tiras finas (juliana). En una olla amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y rehoga ambos ingredientes a fuego medio, sin que lleguen a dorarse. El objetivo es que se ablanden ligeramente.
Cocer
Añade sal al gusto, cubre con agua y deja hervir a fuego medio hasta que las patatas estén completamente tiernas.
Preparar la verdura
Mientras tanto, lava bien el repollo (o la verdura elegida) y córtalo en tiras muy finas. Este corte es clave para lograr un caldo elegante y bien integrado.
Triturar
Una vez cocidas las patatas, tritura todo junto con el agua de cocción hasta obtener un caldo espeso, cremoso y con cuerpo.
Añadir el verde
Devuelve el caldo a la olla, incorpora la verdura y cocina durante unos 10 minutos. Debe quedar tierna, pero conservando su color verde intenso.
El toque final
Corta el chorizo en rodajas y márcalo ligeramente a la plancha hasta que esté crujiente. Añádelo por encima justo antes de servir.
Consejo del chef
Sirve el caldo verde muy caliente y acompáñalo con un buen pan artesano. Pocas cosas se parecen tanto a un abrazo en forma de comida.






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