La chef Coque Fariña presenta una receta que combina la cremosidad de las natillas clásicas con el sabor dulce y aromático de la manzana asada. El resultado es un postre reconfortante, equilibrado y lleno de matices, ideal para cualquier época del año.

“La manzana asada aporta una textura suave y un sabor profundo que transforma unas natillas tradicionales en algo especial”, explica la cocinera, que apuesta por ingredientes sencillos y técnicas accesibles para el público doméstico.

Manzana asada: la base del sabor

Ingredientes:

4 manzanas (tipo Reineta o Golden) 2 ramas de canela Una pizca de azúcar moreno

Elaboración:

El primer paso consiste en asar las manzanas. Se precalienta el horno a 200 ºC y se realiza un pequeño corte en la piel de cada pieza para evitar que se rompan durante la cocción. Las manzanas se colocan en una fuente apta para horno junto a las ramas de canela y un chorrito de agua en el fondo.

Se hornean durante 30 o 40 minutos, hasta que estén muy tiernas. Una vez frías, se pelan y se reservan dos para la presentación final. La pulpa de las otras dos se tritura hasta obtener un puré fino.

Natillas de manzana asada

Ingredientes:

500 ml de leche entera 4 yemas de huevo 80 g de azúcar 20 g de maicena (una cucharada sopera rasa) 1 vaina de vainilla o una ramita de canela El puré de 2 manzanas asadas

Elaboración:

Se calienta la leche, reservando medio vaso, junto con la vainilla o la canela. Cuando empieza a hervir, se retira del fuego, se tapa y se deja infusionar durante cinco minutos.

En un bol, se baten las yemas con el azúcar y la maicena disuelta en la leche fría reservada, hasta que la mezcla quede sin grumos. A continuación, se cuela la leche caliente sobre esta preparación, removiendo constantemente con varillas.

Se incorpora el puré de manzana y se lleva todo a fuego lento, sin dejar de remover. Es importante que la mezcla no llegue a hervir para evitar que el huevo se corte. Cuando espesa, se retira del fuego.

Las natillas se vierten en cuencos individuales, se dejan templar y se refrigeran durante al menos dos o tres horas.

Presentación final

Antes de servir, se coloca sobre cada cuenco una de las manzanas asadas reservadas, se añade un poco del jugo que soltaron en el horno, una pizca de canela en polvo y una hoja de menta fresca.

Para Coque Fariña, este postre “es una forma de reinterpretar un clásico con ingredientes naturales y sabores de siempre, pero con una presentación cuidada y un punto más sofisticado”.

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