Por Fabiana Mattos – Psicoanalista clínica y formadora certificada en Portugal.

Año nuevo, viejos pesos: por qué cambiar por dentro es el mayor desafío de las mujeres

Cambiar de calendario es fácil; lo realmente difícil es dejar atrás las culpas, los miedos y las exigencias que muchas mujeres arrastran desde hace años, incluso cuando el mundo exige una sonrisa de “nuevo comienzo”.

El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de esperanza: la idea de dejar atrás dolores, sufrimientos y comportamientos que no hicieron bien para empezar “una vida nueva”. Sin embargo, esa expectativa puede convertirse en una ilusión cuando se cree que basta con que cambie el año para que todo se transforme. Es cierto que el Año Nuevo tiene una carga simbólica de reinicio, pero el cambio real exige algo más: tu participación activa en el proceso.

Cambiar de año no es una solución automática. Aun así, la presión social de esta época suele imponer la obligación de cambiar, incluso cuando se está emocionalmente agotada. Todo lo que pasa de un año a otro —culpa, miedo, autoexigencia, inseguridades— pesa. Para liberarse de ello, o al menos aliviar esa carga, es necesario un trabajo interno, una transformación que no ocurre de la noche del 31 de diciembre al 1 de enero. Lo que sí puede suceder es la decisión de hacerlo diferente. Y esa decisión ya es un comienzo poderoso.

Respetar el tiempo psíquico es fundamental, especialmente para que la mujer no se exija todavía más de lo que ya se exige. Cuando no hay ese respeto, el riesgo es acumular nuevas presiones sobre un cansancio que ya existe. Reconocer lo que necesita cambiar y comprender que eso lleva tiempo es un acto de autocuidado. Permítete transformarte para que el año nuevo sea mejor que el anterior, pero siempre desde el respeto, sin generar más tensión interna.

Los cambios externos son consecuencia de los cambios internos. Esto implica, primero, reconocer lo que necesita transformarse; después, decidir hacerlo diferente; y, por último, crear estrategias posibles para ese cambio. Estrategias alineadas con tu capacidad real. No sirve de nada intentar cambiarlo todo de golpe. Los pequeños pasos, las acciones consistentes y realistas, suelen generar resultados más duraderos que los grandes propósitos que solo producen frustración.

Construir de este modo —poco a poco— permite no solo alcanzar lo que se desea, sino también respetarse durante el camino, sin violencia hacia una misma. Trabaja más desde la conciencia que desde las promesas. Al fin y al cabo, cambiar por dentro es un proceso, y los procesos verdaderos no gritan: construyen.

Propuesta de reflexión – “Lo que no se viene conmigo”

Dedica unos minutos a escribir:

Tres cargas emocionales que llevaste en 2025 y no quieres repetir Un comportamiento tuyo que necesita más cuidado y menos exigencia Una pequeña actitud posible para enero (algo simple y realista)

RECUERDA: No pienses en todo el año. Piensa solo en el próximo paso.

Empezar de nuevo no tiene por qué ser ruidoso ni perfecto. A veces, el mayor giro ocurre cuando una mujer decide dejar de violentarse en nombre del cambio. Un nuevo año no pide una nueva versión de ti, sino una versión más consciente, más honesta y menos dura consigo misma.

Donde hay conciencia, hay posibilidad de cambio.

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