Por Coque Fariña
Hay postres que no solo se comen, sino que se recuerdan. Este tiramisú de fresas es uno de ellos: fresco, aromático y luminoso, pensado para despedir el año sin prisas, cuchara en mano, mientras la sobremesa se alarga y las conversaciones se vuelven más íntimas.

Las fresas, protagonistas absolutas, se dejan llevar por los cítricos y el licor, soltando un jugo fragante que empapa el bizcocho y anuncia lo que vendrá después. La crema, suave y envolvente, aporta equilibrio y calma, como un susurro dulce antes de la última campanada.
Ingredientes
500 g de fresas 100 g de bizcochos de soletilla o bizcochos secos 300 g de nata para montar 150 g de queso mascarpone 120 g de azúcar 100 g de pistachos 1 limón 2 naranjas de zumo Un chorrito de ron o brandy (opcional) Menta fresca Ralladura de naranja
Elaboración
Cortamos las fresas y las mezclamos con dos cucharadas de azúcar, el zumo del limón, el de las naranjas y el licor, si se desea. Las dejamos reposar al menos 30 minutos, el tiempo justo para que se transformen en un almíbar natural lleno de aroma y color.
Montamos la nata con el azúcar restante y, cuando esté firme, incorporamos el queso mascarpone con delicadeza, sin prisas, para conservar una textura aérea y sedosa.
En el fondo del recipiente elegido disponemos una capa de bizcochos troceados, que empapamos generosamente con el jugo de las fresas. Añadimos la crema y coronamos con las frutas maceradas, dejando que los colores hablen por sí solos.
El broche final lo ponen los pistachos troceados, la ralladura de naranja y unas hojas de menta fresca, que despiertan el aroma justo antes del primer bocado.
El consejo de la chef
Servido en copas individuales, este tiramisú se convierte en un pequeño gesto de celebración. Prepáralo con antelación, déjalo reposar en frío y sírvelo cuando el año esté a punto de despedirse. Porque algunos finales merecen ser dulces… y memorables.







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