La Navidad ilumina los hogares, llena las calles de encuentros y convierte cada rincón en un escenario de celebración. Pero entre guirnaldas, luces intermitentes y mesas repletas, también se esconden riesgos que, si no se tienen en cuenta, pueden apagar el espíritu festivo en cuestión de segundos.

Cada año, durante estas fechas, aumentan los accidentes domésticos relacionados con la decoración navideña. Incendios provocados por sobrecargas eléctricas, cables en mal estado o luces defectuosas son algunos de los más frecuentes. A ello se suman las velas encendidas sin supervisión y los árboles naturales demasiado secos, capaces de arder en segundos si entran en contacto con una fuente de calor.

Según explica David Torres Suárez, portavoz de Protección Civil de Caldas de Reis, situar el árbol de Navidad a una distancia mínima de un metro de radiadores, chimeneas, estufas o velas es una de las medidas más importantes para prevenir incendios. En el caso de los árboles naturales, mantenerlos bien hidratados ayuda a reducir considerablemente el riesgo. Las luces, por su parte, deben estar certificadas, revisarse antes de su uso y apagarse siempre al salir de casa o al ir a dormir.

Las caídas también se repiten cada año: escaleras inestables para colocar adornos, cables extendidos por el suelo o prisas por terminar la decoración pueden terminar en lesiones evitables. En los hogares con niños y mascotas, los peligros se multiplican, ya sea por adornos pequeños que pueden provocar asfixia o por plantas navideñas tóxicas.

Durante la Navidad no solo aumentan los incidentes en el hogar. También se registra un incremento de accidentes de tráfico, intoxicaciones alimentarias y etílicas, lesiones por pirotecnia y problemas relacionados con el estrés y la ansiedad. Los servicios de emergencia alertan, además, de un mayor riesgo de problemas cardiovasculares asociados a los excesos propios de estas fechas.

En materia de iluminación, desde Protección Civil se insiste en el uso de luces LED, más seguras y eficientes. Generan menos calor, consumen menos energía y reducen el riesgo de sobrecalentamiento. Antes de enchufarlas, es fundamental revisar cables y enchufes, evitar sobrecargar las tomas de corriente y asegurarse de que sean aptas para interior o exterior, según el caso.

Dejar las luces encendidas durante la noche o cuando no hay nadie en casa tampoco es recomendable. Una iluminación constante puede indicar que la vivienda está vacía. Como alternativa, los temporizadores o sistemas domóticos permiten simular presencia de forma más segura y eficaz.

En caso de un inicio de incendio, la prioridad es mantener la calma, dar la alarma y llamar inmediatamente al 112. Solo si se trata de un conato y se dispone de un extintor adecuado debe intentarse apagar; de lo contrario, la evacuación inmediata es la opción más segura. Por este motivo, contar con detectores de humo en funcionamiento y un extintor ABC accesible en el hogar puede resultar decisivo.

La prevención comienza con pequeños gestos cotidianos: revisar la decoración antes de usarla, no sobrecargar enchufes, mantener el orden y prestar atención al entorno. También implica una actitud responsable en la calle, respetando las indicaciones de seguridad, cuidando a las personas más vulnerables y comunicando cualquier situación de riesgo.

“Unas fiestas seguras son unas fiestas felices”, recuerda David Torres Suárez, quien aprovecha para desear a la ciudadanía una Feliz Navidad y un próspero 2026, subrayando la importancia de tomar las precauciones necesarias para que la luz de estas fechas solo sea motivo de celebración.

Porque la Navidad está hecha de brillo y encuentros, pero también de cuidado compartido. Celebrarla con responsabilidad es la mejor forma de proteger lo que más importa.

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