Casi 2.000 vecinos y vecinas de Caldas de Reis y del municipio vecino de Portas desafiaron este sábado la lluvia para mostrar su rechazo al estudio de la Variante Oeste propuesto por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. La movilización, convocada por las plataformas vecinales afectadas en colaboración con el Concello de Caldas, se convirtió en una demostración de unidad y de fuerza social frente a un proyecto que consideran “lesivo” para o territorio rural.

La marcha arrancó en la entrada del Hotel Sena, donde comenzaron a reunirse centenares de personas procedentes de las parroquias de Bemil, Arcos, Santa María, Godos y Saiar, entre otras. Al frente de la pancarta principal se situaron los portavoces de las plataformas junto al alcalde, Jacobo Pérez; el teniente de alcalde, Manuel Fariña; y el portavoz del Partido Popular, Fernando Pérez, en representación de los tres grupos municipales. La presencia conjunta de todas las fuerzas políticas locales fue interpretada por los colectivos como un mensaje claro de unidad institucional.

A lo largo de algo más de un kilómetro por la N-640, los manifestantes avanzaron hacia la Praza das Palmeiras coreando consignas contra el diseño actual de la Variante Oeste y reclamando una solución “real” para reducir el tráfico y mejorar la seguridad sin destruir viviendas ni afectar gravemente o rural. Durante todo el recorrido, la Policía Local y Protección Civil garantizaron la seguridad y el buen desarrollo de una marcha que transcurrió sin incidentes.

Una vez en la carpa instalada en la Praza das Palmeiras, los representantes de las plataformas tomaron la palabra para recordar que el municipio necesita una alternativa viaria, pero no “a cualquier precio”. Insistieron en que o punto máis crítico del proyecto es la prevista conexión con el Puerto de Vilagarcía, una infraestructura que, según denuncian, “multiplica el impacto sobre el territorio y no responde a las necesidades reales de la vecindad”. No en vano, contra el estudio actual se han presentado cerca de 5.000 alegaciones.

“Tenemos la sensación de que este proyecto se ha diseñado desde un despacho, sin escuchar a quienes vivimos en las parroquias rurales”, lamentaron los portavoces de los colectivos. También subrayaron que la movilización de este sábado demuestra que “la oposición frontal continuará mientras no se atiendan nuestras peticiones”.

José Panadero, portavoz de la coordinadora de plataformas, agradeció especialmente “la unidad y el compromiso de todas las fuerzas políticas del Concello de Caldas” y el masivo apoyo ciudadano. “Todo esto nos da más fuerza para seguir defendiendo nuestros derechos”, afirmó, confiando en que la voz de las casi 2.000 personas que salieron a la calle “sea escuchada por el Ministerio”.

Las plataformas y el Concello coinciden en que el futuro trazado debe replantearse para evitar afecciones innecesarias al rural y, sobre todo, para eliminar del proyecto la conexión con el Puerto de Vilagarcía, considerada el elemento más perjudicial para el municipio.

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