Caldas de Reis se prepara para alzar la voz. El próximo sábado 29 de noviembre, a las 12:00 horas, los vecinos y vecinas del municipio saldrán a la calle para protestar contra el estudio de la Variante Oeste, un proyecto impulsado por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que prevé la construcción de un nuevo acceso al puerto de Vilagarcía de Arousa.
La manifestación, organizada por las plataformas vecinales de Godos, Saiar, Bemil, Arcos da Condesa y Santa María, cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Caldas y busca enviar un mensaje claro: “Caldas no quiere este estudio tal y como está diseñado”.

Una protesta ciudadana con alma rural

Los organizadores llaman a participar a todos los vecinos, no solo a los directamente afectados por el trazado. “Esta manifestación no es solo contra un estudio que destruye diez o quince casas; es contra una Administración que, desde un despacho, pretende acabar con una forma de vida: la vida en el rural”, explica José Panadero, portavoz de las agrupaciones vecinales.

La marcha partirá desde la explanada del Hotel Sena y recorrerá las calles Juan Fuentes Echeverría y Pedro Mateo Sagasta hasta llegar a la Plaza de las Palmeras, donde se leerá un manifiesto.
Para facilitar la asistencia, las plataformas pondrán en marcha un servicio gratuito de autobuses que recorrerá las parroquias del municipio, acercando a los vecinos al punto de partida. “Queremos que nadie se quede sin venir —añaden los organizadores—. Cada persona puede aportar su granito de arena: una pancarta, un cartel, un silbato, una voz”.

“No estamos en contra del progreso, sino de este proyecto”

Uno de los testimonios más contundentes es el de Carmelo Barcala, vecino de Godos y afectado directo por el trazado:

“No estamos en contra del progreso, ni mucho menos. Estamos en contra de este proyecto en concreto, porque es destructivo: destruye el rural, las casas, los negocios, todo. Existen alternativas menos impactantes que podrían resolver los problemas de comunicación sin causar tanto daño”.

Barcala insiste en que la variante es necesaria, pero no de esta forma. “Se puede hacer bien, sin arrasar con todo. Este plan se ha diseñado sin pensar en las aldeas ni en las personas que viven en ellas. Lo que pedimos es sentido común y respeto”.

Entre la indignación y la esperanza

Desde las plataformas aseguran sentirse “desbordados” por el apoyo ciudadano. En apenas unos días se presentaron más de 4.700 alegaciones ante la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, una cifra que ha superado todas las expectativas.

“No esperábamos recoger tantas —admite Panadero—. No tenemos experiencia en organizar algo así, pero lo estamos haciendo con el corazón. Sabemos que no es lo mismo firmar una alegación que acudir a una manifestación, pero confiamos en que muchos vecinos se sumen. La gente está informada y quiere hacerse oír”.

El movimiento vecinal reclama también respeto institucional. El propio portavoz recordó con indignación el episodio en el que un ingeniero responsable del estudio llegó a calificar a los vecinos como “granos en el culo”.

“Más que molestarnos, eso nos dio más fuerza. Si ser granos en el culo significa defender nuestra forma de vida, lo seremos hasta el final”, declaró entre aplausos durante la rueda de prensa.

El apoyo institucional

El alcalde de Caldas de Reis, Jacobo Pérez, ha mostrado públicamente el respaldo del Ayuntamiento a la movilización y ha insistido en la necesidad de un nuevo planteamiento.

“Apoyamos estas reivindicaciones tanto en privado como en público. La presión social es fundamental para consolidar el trabajo administrativo que estamos realizando”, señaló.
“Queremos que se elabore un nuevo estudio, uno que ofrezca un resultado más justo y beneficioso para todos.”

Pérez explicó que el consistorio está tramitando las alegaciones con el máximo rigor y que se encargará un estudio alternativo que permita separar la Variante de Caldas del acceso al puerto de Vilagarcía, evitando así el impacto sobre las zonas rurales y las viviendas.
El regidor también quiso agradecer el esfuerzo de las parroquias y de las fuerzas políticas del municipio, subrayando que “sin el tejido social de Caldas, nada de esto sería posible”.

Una lucha que trasciende Caldas

Los portavoces vecinales insisten en que lo que ocurre en Caldas puede repetirse en cualquier otro municipio gallego. “Hoy es Caldas, pero mañana puede ser otro concello”, advirtió Panadero.
Por eso, la movilización del 29 de noviembre no se entiende solo como una protesta local, sino como un acto de defensa del rural gallego, un grito colectivo contra la planificación hecha desde lejos y sin diálogo.

La jornada concluirá en la Plaza de las Palmeras, donde se leerá el manifiesto final. Allí, entre pancartas y aplausos, los vecinos de Caldas volverán a recordar su mensaje con una frase que ya se ha convertido en lema de la movilización:

“Caldas no quiere este estudio tal y como está diseñado. Nos opondremos hasta las últimas consecuencias.”

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