La lluvia forma parte del paisaje de Caldas de Reis. Alimenta los ríos Umia y Bermaña, llena de verde las laderas y marca el ritmo de las estaciones. Pero cuando llega con fuerza, deja de ser solo un sonido familiar sobre los tejados y se convierte en una señal de alerta.
En los últimos años, los episodios de lluvia intensa y fuertes vientos se han vuelto más frecuentes, y las autoridades locales insisten en un mismo mensaje: prevenir es proteger.
Protección Civil de Caldas de Reis, en coordinación con la Policía Local, los bomberos, la Xunta de Galicia y los equipos técnicos del concello, trabaja en vigilancia constante durante los periodos de alerta. “Cuando la Xunta decreta una situación de alerta, nos reunimos en el azud con la Policía Local, los técnicos y las autoridades municipales. Es en ese momento cuando se deciden las medidas de seguridad según la cantidad de lluvia prevista”, explican los responsables.
La prioridad es siempre la misma: garantizar la seguridad de la población y evitar situaciones de riesgo.
Entre los principales peligros de las tormentas se encuentran las inundaciones, los deslizamientos de tierra y la caída de árboles, además de los cortocircuitos y daños estructurales provocados por el viento. Cuando los ríos se desbordan y el terreno se satura, basta un pequeño descuido para que el peligro sea real. “El problema no es el agua, es la imprudencia. Ya hemos tenido casos en los que la gente se acerca a los muros del río para hacer fotos cuando el caudal está al límite. Es un error grave: nunca pasa nada… hasta que pasa”, advierte David Torres Suárez, portavoz de Protección Civil de Caldas de Reis.
Las recomendaciones son sencillas, pero esenciales.
Antes de la tormenta, es importante seguir los canales oficiales de información —el 112 Galicia, las redes sociales de Protección Civil y del concello—, revisar canalones y tejados, recoger objetos sueltos de balcones y terrazas y asegurarse de que puertas y ventanas estén bien cerradas. También es fundamental mantener el teléfono móvil cargado, preparar una linterna y tener a mano los contactos de los servicios de emergencia.
Un plan familiar de emergencia y un pequeño kit de primeros auxilios y alimentos no perecederos pueden ser decisivos en caso de necesidad.

Cuando la lluvia empieza, la regla es clara: aléjese de las zonas de riesgo. No camine junto a los ríos ni atraviese carreteras inundadas. El caudal puede parecer bajo, pero veinte centímetros de agua bastan para arrastrar a una persona. Los conductores deben reducir la velocidad y encender las luces de cruce. Los peatones, por su parte, deben hacerse visibles, cruzar con precaución y evitar zonas arboladas, ya que el viento puede derribar ramas y cables eléctricos.
“Si cae un árbol o un cable, el primer paso es alejarse y llamar al 112. Nunca tocar, nunca intentar resolverlo por cuenta propia. El instinto de ayudar es bueno, pero lo más importante es no ponerse en peligro”, recuerda Torres.
Las señales de riesgo suelen ser discretas, pero perceptibles para quien sabe observar: grietas en el suelo, postes inclinados, ruidos extraños o un aumento repentino del nivel del agua. Los árboles con hongos, raíces expuestas o agua acumulada en la base pueden estar a punto de caer. También las puertas o ventanas que se traban sin explicación pueden indicar un movimiento del terreno.
Cada detalle puede ser una advertencia, y el secreto está en estar atento.
Cuando se emite un aviso de tormenta severa, los accesos peatonales a los ríos Umia y Bermaña se cierran preventivamente por orden del concello, y la población es informada mediante mensajes, redes sociales y megafonía. La coordinación entre los equipos es constante, y el contacto directo con las empresas eléctricas permite una respuesta rápida en caso de cortes de luz o caída de cables.
Después de la tormenta, el peligro aún no ha terminado. Es importante comprobar el estado de las viviendas, muros y árboles, y evitar circular por carreteras con barro o escombros. Cualquier situación de riesgo debe comunicarse de inmediato a las autoridades.
Los números de contacto están disponibles las 24 horas:
Protección Civil de Caldas – 609 556 549
Policía Local – 609 829 292
O a través del 112 Galicia, en caso de emergencia.
En Caldas de Reis, la prevención es un trabajo de todos. Cada vecino atento, cada llamada de aviso, cada gesto responsable marca la diferencia. Porque el verdadero secreto para enfrentar las tormentas no está solo en los planes y las sirenas, sino en la conciencia colectiva de que la seguridad empieza con la prudencia.
El agua es vida, pero también es fuerza. Saber respetarla es la mejor manera de proteger nuestra tierra.







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