Con el aumento de la esperanza de vida, los perros y gatos viven más y mejor. Pero el envejecimiento trae nuevas necesidades: una alimentación específica, revisiones regulares y, sobre todo, amor y paciencia.
Un nuevo tiempo para nuestros compañeros
En los últimos años, la imagen del animal de compañía ha cambiado. Ya no es solo el cachorro juguetón o el gato curioso que llena la casa de energía. Hoy, muchos hogares europeos acogen perros y gatos de edad avanzada —compañeros fieles que han acompañado a sus familias durante generaciones.
La veterinaria Enara Fernández conoce bien esta realidad. “Gracias a los avances en la nutrición y en la medicina veterinaria, nuestros animales viven más tiempo y con una mejor calidad de vida”, explica. “Pero eso también exige que nosotros, como tutores, aprendamos a acompañarlos en esta nueva etapa.”
Según datos internacionales, cerca del 40 % de los perros y gatos domésticos ya se consideran sénior, y la cifra sigue creciendo. Es una buena noticia, pero también un desafío, porque envejecer requiere nuevos cuidados, atención y empatía.
Cuándo empieza la vejez de los animales
La edad sénior no llega igual para todos. “En los perros de razas grandes o medianas, el envejecimiento suele comenzar entre los 7 y 8 años”, explica Enara Fernández. “Mientras que los perros de razas pequeñas, como el pincher o el chihuahua, alcanzan esta etapa entre los 8 y 10 años.”
En el caso de los gatos, el tiempo es aún más generoso. “A los 10 años, especialmente si viven dentro de casa, ya se consideran geriátricos, pero siguen siendo sorprendentemente activos”, afirma. “Los gatos son, en general, más longevos que los perros.”
El cuerpo cambia, pero el amor no
El envejecimiento se manifiesta primero en pequeños detalles: el salto que ya cuesta, la mirada que se demora, el cansancio tras un paseo corto. “Los signos más comunes son la pérdida de masa muscular, las dificultades cognitivas, los déficits visuales y los problemas cardíacos o renales”, explica la veterinaria.
Al igual que las personas, los animales mayores duermen más durante el día y menos por la noche, se muestran menos activos y, a veces, desorientados. “No es enfermedad, es adaptación. El cuerpo se ralentiza, pero el alma sigue despierta. Siguen necesitando estímulos, pero también comprensión.”
Alimentación: el primer cuidado
La dieta es una de las claves de la longevidad. “Los perros y gatos sénior necesitan proteínas de alta calidad y fácil digestión, con menos grasa y más nutrientes que favorezcan la asimilación”, explica Enara Fernández.
En esta etapa, el secreto está en mantener el equilibrio: controlar el peso, garantizar la hidratación y evitar alimentos peligrosos. “Deben eliminarse por completo de la dieta la cebolla, el ajo, el chocolate, el xilitol, las uvas y las pasas, todos ellos tóxicos para ellos.”
Una alimentación adecuada previene enfermedades renales, hepáticas y articulares —y, sobre todo, ayuda al animal a mantener su energía y vitalidad—.
El ejercicio que prolonga la vida
Aunque envejezcan, el movimiento sigue siendo esencial. Pero debe adaptarse. “Un ejercicio ajustado a su forma de vida es lo ideal. Caminar es excelente, especialmente para perros acostumbrados a ello”, recomienda la veterinaria.
La palabra clave es bajo impacto. Paseos cortos, fisioterapia, natación y pequeños juegos de búsqueda son excelentes para mantener las articulaciones activas y el cerebro estimulado. “Más importante que la intensidad es la constancia y el placer del momento. El ejercicio debe ser una forma de conexión, no de esfuerzo.”
Un hogar amigo del envejecimiento
A medida que avanza la edad, el entorno debe volverse más acogedor y seguro. “Si el animal solía subirse al sofá, es importante colocar rampas o escalones que faciliten el acceso. El suelo debe ser antideslizante y la iluminación adecuada para quienes han perdido visión”, aconseja Enara.
Pequeñas adaptaciones marcan una gran diferencia. “El objetivo no es limitar al animal, sino permitirle seguir explorando la casa con seguridad. Como nosotros, también pierden algo de coordinación y precisión en los movimientos.”
Salud y prevención: el papel del veterinario
La medicina preventiva es el mayor aliado de los animales sénior. Enara Fernández recomienda dos visitas al veterinario al año, con análisis completos, ecografía abdominal y radiografía torácica.
“Muchas veces no se quejan. Un perro puede tener una enfermedad cardíaca o renal avanzada y seguir comiendo y jugando con normalidad. Por eso, los análisis son fundamentales: nos ayudan a ver lo que los ojos no muestran.”
Entre las enfermedades más frecuentes se encuentran las neurológicas, cardíacas, músculo-esqueléticas y endocrinas, como la artrosis, la diabetes, los problemas dentales y las valvulopatías cardíacas.

Señales de alerta a las que debe prestar atención
Apatía, cansancio, tropiezos, alteraciones del sueño y vocalizaciones nocturnas son algunas señales de que algo no va bien. También es importante observar cambios en el apetito, sed excesiva o pérdida de peso.
“Estos comportamientos indican que el cuerpo está pidiendo ayuda”, advierte la veterinaria. “Cuanto antes se evalúen, mayores serán las posibilidades de tratamiento y bienestar.”
El poder del vínculo emocional
Ningún suplemento es tan eficaz como el amor. “La implicación de la familia es decisiva”, afirma Enara. “Que la familia acompañe al animal, adapte los paseos, mantenga rutinas y le dedique tiempo mejora mucho su bienestar físico y emocional.”
Los perros y gatos mayores se sienten más seguros cuando siguen formando parte de la rutina del hogar. “Reconocen la presencia, el tacto, el tono de voz. Eso reduce el estrés y ayuda a mantener el cerebro activo. El amor es una terapia silenciosa y poderosa.”
El tiempo que ellos nos devuelven
“Hay dos momentos en la vida de un animal en los que más nos necesitan”, dice Enara Fernández. “Cuando son cachorros —y el mundo es nuevo— y cuando son mayores —y el mundo empieza a pesar—.”
Recuerda que el envejecimiento es un ciclo natural, y que depende de nosotros hacerlo más leve. “El tiempo de calidad en la etapa sénior es lo que garantiza una vida larga y feliz. Ejercicio, buena alimentación y, sobre todo, cariño.”
Envejecer con ellos
Quien ha acompañado el envejecimiento de un animal sabe que hay una ternura única en esa etapa. Cada paso más lento, cada mirada cansada, guarda una historia.
Envejecen a nuestro lado con la misma lealtad con la que vivieron, confiando, sin prisa, en que seguiremos ahí.
“Envejecer con dignidad”, resume la veterinaria, “es seguir siendo amado. Y eso, nuestros animales nos lo enseñan cada día.”

Entre las manos de las veterinarias Enara y Susana, cada caricia es medicina y cada mirada, esperanza





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