Por las mañanas, cuando el aroma del café llena la cocina y la luz se filtra por las cortinas, pocos pensarían que ese mismo espacio —el más cotidiano, el más íntimo— puede esconder peligros silenciosos. El hogar, refugio por excelencia, también puede convertirse en escenario de accidentes inesperados: caídas, cortes, quemaduras o intoxicaciones que, aunque parezcan pequeños contratiempos, pueden tener consecuencias graves.

En Caldas de Reis, Protección Civil ha decidido poner el foco en este tema que, según los datos, sigue siendo una amenaza cotidiana y, sobre todo, evitable. Su portavoz, David Torres, lo resume con una frase contundente:

“La seguridad en casa empieza con la prevención y con la educación diaria.”


Un riesgo que habita entre nosotros

“Un accidente doméstico es un suceso fortuito, inesperado y no intencionado que ocurre dentro del hogar y puede causar lesiones físicas”, explica Torres. “La mayoría de las veces están relacionados con descuidos o con el desconocimiento de los riesgos cotidianos.”

Y los números confirman su advertencia: en España se registran más de 900.000 accidentes domésticos al año, lo que equivale a unos 2.500 incidentes diarios que requieren atención médica.
Solo en 2024, las caídas en el hogar causaron más de 2.000 muertes, un 7,8 % más que el año anterior. Cada 24 segundos ocurre un nuevo accidente doméstico, y las caídas representan el 44 % de ellos, según datos de FACUA.

En Galicia, el fenómeno no pasa desapercibido: la comunidad concentra alrededor del 4 % del total nacional, con una incidencia especialmente alta entre las personas mayores de 65 años.


Las zonas más peligrosas del hogar

Lejos de lo que se podría imaginar, las trampas no están en lugares exóticos, sino en los más transitados.
“La cocina y el baño son los escenarios donde más accidentes se producen”, detalla Torres. “En la primera, predominan las quemaduras y los cortes; en la segunda, las caídas y resbalones.”

Otras zonas de riesgo incluyen escaleras, pasillos, dormitorios y jardines. Un juguete olvidado, una alfombra mal colocada o un charco de agua son a menudo el inicio de un problema que se pudo evitar.


Niños y mayores: los más vulnerables

“Los niños sufren más accidentes por curiosidad e inexperiencia, mientras que los mayores lo hacen por pérdida de reflejos o equilibrio”, señala Torres.

En hogares donde viven personas mayores, propone medidas sencillas pero vitales:

  • Buena iluminación en todas las habitaciones.
  • Eliminar alfombras sueltas, cables o muebles innecesarios.
  • Instalar barras de apoyo en baños y duchas.
  • Usar alfombrillas antideslizantes y duchas a ras de suelo.
  • Mantener un botiquín accesible y los teléfonos de emergencia visibles.

Pequeños gestos que, en la práctica, pueden marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.


La prevención empieza por el orden

Para Torres, el orden es el primer paso hacia la seguridad.

“La mayoría de los accidentes se pueden evitar con organización, buena iluminación y sentido común.”

En la cocina, aconseja limpiar los derrames al instante, mantener los mangos de las ollas hacia dentro y guardar productos tóxicos fuera del alcance de los niños.
En el baño, las alfombrillas antideslizantes y las barras de apoyo son imprescindibles.
En las escaleras, las barandillas y una luz adecuada pueden prevenir caídas graves.

Además, recomienda instalar detectores de humo, gas y monóxido de carbono: aliados tecnológicos que pueden salvar vidas al alertar sobre peligros invisibles mientras dormimos.


Qué hacer si ocurre un accidente

Cuando el accidente ya ha sucedido, la calma y la rapidez son las mejores herramientas.
El protocolo básico de Protección Civil se resume en tres palabras:
Proteger, Alertar, Socorrer.

  1. Proteger: Asegurar que el entorno no presenta más peligros.
  2. Alertar: Llamar al 112 o al 061 de inmediato.
  3. Socorrer: Aplicar primeros auxilios básicos sin poner en riesgo la propia seguridad.

Entre las técnicas más útiles: controlar hemorragias, tratar quemaduras leves, realizar la maniobra de Heimlich en casos de atragantamiento o practicar RCP cuando sea necesario.

Si la persona presenta pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, sangrado abundante o golpes en la cabeza, hay que acudir a urgencias sin demora.

Un botiquín doméstico completo debería contener gasas, vendas, desinfectante, tijeras, guantes, analgésicos, termómetro, bolsas de hielo y una lista actualizada de números de emergencia.


Un mensaje claro: la seguridad empieza en casa

“La seguridad en el hogar no depende solo de los objetos, sino de los hábitos”, concluye Torres.

“Adopta costumbres seguras: orden, limpieza, buena iluminación, supervisión de los pequeños y atención a los mayores. Identifica los riesgos y elimínalos. Y ante cualquier accidente grave, llama sin dudar al 112.”

Porque cada hogar puede ser un lugar seguro si se actúa con prevención.
Porque la mayoría de los accidentes domésticos son evitables.
Y porque informarse y educarse es la mejor forma de proteger a quienes más queremos.

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