El sol de la tarde caía sobre el Campo Municipal As Corticeiras cuando el silbato marcó el final del encuentro. El marcador decía Emergencias 6 – Guardia Civil 4, pero esa no era la verdadera noticia. La victoria, esta vez, estaba escrita en otro lugar: en los corazones de las más de trescientas personas que se reunieron para convertir un domingo cualquiera en un gesto colectivo de esperanza.
En las gradas, familias enteras aplaudían cada jugada, niños ondeaban banderas improvisadas y vecinos compartían risas. Lo que estaba en juego no era un trofeo, sino la fuerza de una comunidad unida contra el cáncer.
Eva Dorelle Rodríguez, de la Asociación Sonríe Caldas, lo recordó con emoción:
—“Sonríe se creó en 2017 y se formalizó en 2018. Nació de un grupo de amigos y familiares de Yanin, una amiga que sufrió un cáncer. Tras su fallecimiento decidimos aportar nuestro granito de arena y ayudar. Lo hacemos con difusión, con merchandising, con lotería… y lo recaudado va siempre a proyectos de investigación. Este año, por ejemplo, hemos donado 4.000 euros a Asanog y 6.500 a la Fundación IDIS. Por eso estos partidos significan tanto.”
Al borde del césped, David Torres, organizador e integrante de Protección Civil, no podía ocultar su orgullo:
—“Hace seis años pensamos en unir a Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil con un partido benéfico. Era la mejor manera de hacerlo: con deporte y solidaridad. Ver hoy a la comunidad unida es un orgullo enorme. Son meses de trabajo, pero vale la pena. Cada año recaudamos más, y eso se destina a la investigación de un cáncer diferente.”
El momento más simbólico llegó al final, cuando el alcalde Jacobo Pérez entró al campo para entregar el trofeo en manos de los jugadores, en medio de los aplausos de todo el público. Más tarde, en sus redes sociales, compartió un mensaje de gratitud que reflejaba el espíritu del día:
“¡Caldas es muy grande también por su gente! Gracias a la Guardia Civil, a la Policía Local, a los Bomberos y a Protección Civil. Gracias a todos los asistentes y a quienes colaborasteis con la fila. Gracias a Sonríe Caldas por la labor que realizáis durante todo el año. Y, por supuesto, gracias a David por esta gran iniciativa un año más.”
En la grada, una vecina lo resumía con sencillez:
—“Vengo todos los años. Puede que gane uno u otro equipo, pero aquí siempre ganamos todos.”
La expectativa se cumplió con creces. La entrada solidaria, el stand de Sonríe Caldas y la colaboración de los asistentes hicieron posible reunir casi dos mil euros, que ahora tendrán un destino mucho más grande que cualquier marcador deportivo.
No solo se superaron los doscientos asistentes habituales, sino que el ambiente festivo y solidario hizo sentir que Caldas de Reis estaba jugando unida. La risa de los niños, el esfuerzo de los jugadores, el compromiso de las asociaciones y el aplauso de los vecinos componían un mismo canto: el de la vida.
Porque en Caldas, cuando la comunidad se une, el gol más importante no se marca en el césped, sino en la esperanza compartida.




Imágenes cedidas por los organizadores.





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