
«Cuando llegué a Caldas de Reis sentí algo especial. El murmullo del río, el calor de las aguas termales y la sonrisa de la gente me hicieron olvidar el cansancio. No es solo una etapa más, es un lugar que se queda en el corazón», cuenta Marie Martin, peregrina francesa de 34 años que recorre por primera vez el Camino Portugués.
Su testimonio se suma al de miles de caminantes que este año han convertido al Camino Portugués en la segunda ruta más transitada, un fenómeno global. Cerca de 67.000 peregrinos han pasado por Caldas de Reis, lo que representa un crecimiento del 5% este año.
La ciudad siente esa transformación en su día a día. Jesús Fariña, Presidente de la Asociación de Hostelería, resume con orgullo este crecimiento:
“El año pasado casi medio millón de personas realizaron el Camino de Santiago. Solo en Caldas fueron aproximadamente 100.000. De ellos, más de la mitad eran extranjeros, procedentes de casi 200 países. Eso nos llena de satisfacción porque impulsa la hostelería, la restauración y el comercio. Pero también nos obliga a mejorar y a adaptarnos a un perfil de viajero que busca comodidad, servicios modernos y, al mismo tiempo, autenticidad.”
Pero más allá de las cifras, el paso por Caldas de Reis ofrece a los peregrinos una de las experiencias más memorables del Camino. La villa termal recibe a los caminantes con la Fuente de las Burgas, donde muchos aprovechan para refrescar sus pies cansados. El recorrido atraviesa el casco histórico, con sus calles empedradas, iglesias como Santo Tomé Becket o Santa María, y plazas llenas de vida local.
El gran símbolo es el Puente de Bermaña, una joya medieval rodeada de naturaleza que durante siglos ha sido testigo del paso de peregrinos de todo el mundo. Al dejar la villa, el camino se adentra en paisajes verdes: viñedos, bosques de robles y riachuelos que acompañan hasta Padrón, ofreciendo al caminante una mezcla de calma, belleza y tradición.
El alcalde de Caldas de Reis, Jacobo Pérez, subraya este equilibrio entre crecimiento y cuidado:
“Estamos orgullosos de que el Camino nos coloque en el mapa internacional, pero debemos gestionarlo con responsabilidad. Hemos pedido a la Xunta apoyo para restaurar el Puente de Bermaña, un símbolo de nuestra historia que también forma parte del Camino. Queremos que el progreso llegue, pero sin perder nuestra esencia.”
El director de Turismo de Galicia, Xosé Merelles, coincide con esta visión. Tras reunirse esta semana con el regidor de Caldas, destacó la colaboración entre la Xunta y el Concello. Afirmó además que este flujo creciente en la ciudad es sinónimo de riqueza económica.
Con el Xacobeo 2027 en el horizonte, Caldas de Reis se prepara para recibir un número aún mayor de visitantes. Entre aguas termales, puentes de piedra y calles llenas de acentos del mundo, la villa sabe que su desafío es claro: acoger al mundo sin dejar de ser ella misma.







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