GALICIA – El humo cubre los cielos y el olor a madera quemada invade pueblos enteros. La comunidad gallega vive días difíciles, marcados por una ola de incendios forestales que arrasó miles de hectáreas, especialmente en Ourense, donde la naturaleza lucha por sobrevivir. Son imágenes que duelen: montes calcinados, vecinos desalojados a toda prisa y brigadas que no descansan en su batalla contra el fuego.

En apenas unos días, más de 67.000 hectáreas se han perdido, lo que ya se considera el mayor desastre forestal de la última década. En Larouco, las llamas devoraron 20.000 hectáreas, convirtiéndose en el incendio más grave de la historia reciente de Galicia. Otro foco, en Chandrexa de Queixa, consumió más de 3.000 hectáreas y obligó a evacuar a familias que veían el fuego acercarse a sus casas.

“La malicia humana”, denuncia Alfonso Rueda

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, no ocultó su indignación. Señaló directamente a la “maldad humana” como responsable de muchos de estos incendios, denunciando la intencionalidad criminal detrás de las llamas. Sin embargo, quiso enviar un mensaje de aliento: la humedad nocturna y la bajada de temperaturas ofrecen, dijo, “una ventana de esperanza” para los equipos que trabajan sin descanso en el monte.

Rueda aseguró que, aunque se han pedido más refuerzos, Galicia cuenta con un operativo preparado. Recordó que el Plan de Defensa contra Incendios (Pladiga) destinó 200 millones de euros, movilizó a 7.000 profesionales, 30 medios aéreos y 380 motobombas. “Son personas que conocen el terreno y saben cómo actuar”, destacó.

La voz cercana de Caldas de Reis

En el plano local, el alcalde de Caldas de Reis, Jacobo Pérez, quiso dirigirse directamente a los vecinos a través de sus redes sociales. Tras una reunión clave con responsables de la Xunta y de emergencias, subrayó la importancia de la colaboración y el compromiso colectivo para hacer frente a la emergencia.

“Quiero enviar todo mi ánimo, fuerza y cariño a quienes están sufriendo las consecuencias de los incendios, tanto aquí en Galicia como en otras partes del país”, escribió. También tuvo palabras de agradecimiento para los verdaderos héroes de estos días: “Brigadas, equipos de emergencia, voluntariado, vecinos y vecinas que no dudan en ayudar”.

Más allá del fuego: solidaridad y resistencia

La tragedia deja una herida profunda en la tierra y en sus gentes, pero también muestra el rostro más humano de Galicia: el de la solidaridad. Vecinos que ofrecen sus casas para acoger a quienes tuvieron que huir, agricultores que ayudan con tractores a frenar el avance de las llamas, y una ciudadanía que, pese al miedo, mantiene viva la esperanza.

Hoy, Galicia no solo lucha contra el fuego. Lucha por proteger su identidad, sus montes y su futuro. Y lo hace unida, con la fuerza de quienes saben que esta tierra siempre resurge de las cenizas.

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